
My rating: 3 of 5 stars
Siguiendo la línea de esta colección, nos encontramos dentro de un misterio de habitación cerrada y si se me permite, doble. Y no solo porque las víctimas sean mellizos. Tenemos el Laberinto y tenemos la casa, y el número de sospechosos está acotado desde el principio por mucho que se intente aludir a amenazas externas. No hay duda sobre esto.
Respecto a estas premisas, la novela cumple las expectativas. Me ha gustado la forma en que se narran los asesinatos prácticamente en directo a través de los invitados que ingenuamente entran al Laberinto y casi se encuentran con el monstruo. También Connington ha buscado cierta extravagancia en el método elegido para matar. Nada que objetar en novelas de este tipo, con algo de farsa. Sin embargo, me ha resultado muy difícil empatizar con el detective protagonista. Su pretendida excentricidad no tiene nada que con la de Sherlock Holmes, a quien el autor no se priva de aludir en tono jocoso. A Sir Clifton Driffield le falta mucho para poseer la entidad de carácter de Holmes, y tampoco despierta la ternura de Poirot, en el que siempre adivinamos bondad.
Por lo demás, la trama es entretenida aunque no particularmente sorpresiva.








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