
My rating: 5 of 5 stars
Es esta una lectura que tenía pendiente y algo apartada desde siempre. Muy fan de la película del 39, que me inquietó y fascinó por igual, tenía un miedo supersticioso a enfrentarme a la novela. Pero salió elegida como libro para Febrero en una de las LCs en las que participo. Y es que no es noticia que debido a la actualidad del estreno de la película de Fenell que tanta polémica ha generado, ha habido un auténtico boom de lecturas de la única novela de la mayor de las Brontë. No he visto esta versión "libre" ni tengo intención; simplemente no me apetece. Pero agradezco el empujoncito que hacia la lectura de la novela ha supuesto para mí en particular este renacido interés.
Y no solo por la novela, también por la maravillosa canción de Kate Bush que forma parte de la banda sonora de mi primera juventud.
Francamente, no creo que sea fácil captar el espíritu de esta novela en una versión no literaria, y ni siquiera.
La historia empieza con la visita a Cumbres Borrascosas del nuevo inquilino de la Granja de los Tordos. La pesadilla de esa visita narrada en primera persona por su víctima, nos lleva a la narración también en primera persona de Nelly, su ama de llaves y ama de la historia: su visión limita lo que sabremos de los personajes; todo lo que sabemos de los protagonistas viene únicamente de estos dos narradores. Es un recurso que permite mantener cierto estupor en los lectores porque la verdad es esquiva ante lo tremendo de lo que se nos cuenta.
Lo he visto repetido muchas veces este mes en redes; la historia de Heathcliff y Cathy no es una historia de amor. Y no lo es, Emily Brontë no la escribió como tal; es la historia de un obsesión, de una necesidad, del sadismo narcista de una "folie a deux" que solo trae desdicha y que viene además marcada por el retrato descarnado del clasismo endémico de la sociedad británica y europea colocando en su centro a un hombre racializado descrito varias veces como la encarnación del diablo. Un ser ajeno, insertado en esta reducida y endogámica comunidad por el capricho de sr. Ershaw; no se siente en deuda con nadie, no teme a nadie y sólo se rinde ante Cathy, su reflejo, y a quien abandona tras interpretar en una conversión oída a medias que no lo considera su igual. Este rechazo es el motivo de un regreso vengativo de un Heathcliff aún más obsesionado, sádico y cruel, y peor aún, ahora avaro y codicioso con la misma avidez y arrogancia con que ha encarado todo en la vida. Su vuelta busca la ruina de aquellos a los que acusa de su separación, incluyendo en su ansía malsana a la propia Cathy, a la que ni en la tumba dejará descansar. Porque esta es también una historia de fantasmas.
Kate Bush supo interpretar en su canción muy bien la visión de la Cathy caprichosa y hechizada que responde a la maldición de Heathcliff.
La novela está perfectamente construida, los personajes, paisajes; los objetas y las casas, sus habitaciones, la propia comida, todo contribuye a crear la atmosfera apropiada a cada momento de la narración. Fuerza, expresividad, sentimiento en un estilo valiente, directo con muy pocas concesiones.
Resaltar que no todo acaba en la enfermiza relación de sus famosos protagonistas: sus descendientes pasan de ser instrumentos y victimas de Heathcliff a encarnar la generosidad del amor, y de Heathcliff no quedará ni rastro.
.jpg)












