martes, junio 01, 2010

Irracional y absurdo.

Me avergüenza un poco hablar hoy ahora de ésto. Lo irracional y absurdo de mi pavor al dentista no tiene la menor importancia en comparación a lo irracional y trágico del ataque de Israel a la llamada Flotilla de la Libertad. Pero aquí estoy, pasando la lengua por mis dientes de lo más aliviada, a pesar de las dos caries que me han descubierto, porque he superado la prueba de la limpieza con dignidad suficiente aunque no podía dejar de pensar durante todo el proceso que iba a acabar con los dientes afilados como las cuchillas que pueblan la mandíbulas de un tiburón. -Sentarse en la silla del dentista con la boca abierta es la mayor muestra de confianza que se pueda tener en otro ser humano. Eso creo, sí.

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