Estas memorias se centran sobre todo en la indestructible relación que mantuvieron Patti Smith y Robert Mapplethorpe. Incluso desde la niñez busca entre ambos lo que los une y lo que no porque las contradicciones que son pegamento y no frontera en su relación. La base siempre fue el respeto y la lealtad.
Resulta conmovedora y absolutamente inspiradora la valentía, la fuerza de voluntad y la amable humildad de una Patti niña y adolescente, quien, pese a los males que la aquejaron y la terrible renuncia con la que entró en su vida independiente, conservará para siempre. ¡Qué grandeza en su sensación exultante de libertad! Sola, sin medios, trabajo o lugar donde dormir, pero también sin lugar para el miedo, tropezó de casualidad con Robert y ya nunca se separaron. Diferencias artísticas y vitales aparte, constituyeron un micro universo de dos.
La narración pasa por las experiencias de ambas infancias, sus confidencias sobre ella, y su camino juntos o en paralelo a partir de su tercer y definitivo encuentro. El relato es ameno, con muchas anécdotas que no recurren al morbo, contadas con naturalidad, en su estilo directo y lírico a un tiempo, siempre ágil
