martes, julio 01, 2008

La monalisa como tabla de planchar.

Hace mucho tiempo, en otro siglo, alguien, Marcel Duchamp, enfrentado al arte convencional, decorativo, "retiniano", junto a los gamberros y geniales dadá, dijo que habría que utilizar la Mona Lisa como tabla de planchar. Él empezó los ready-made, preguntándose, harto y divertido: "¿Se pueden hacer obras de arte que no sean arte?". Pudo. Se puede. Depende de la voluntad e intención del artista. Es su mano y su acción la que convierte el objeto en arte. Y desde luego, su inteligencia.

Y hoy, ahora, tras las grandes cifras, tras los grandes nombres, ¿qué les queda a los artistas?. La calle, quizás. Y de nuevo la acción. Allí donde la codicia y la vulgaridad hunden la ciudad en la grisura y lo ya sabido, donde ya no hay magia, ni sorpresa ni atisbo de inteligencia, los artistas urbanos nos ofrecen su obra abierta, pública, feliz y reivindicativa.
Así que dejemos a la Mona Lisa tras su cristal blindado.
Quizás, en cuanto a gesto, fuera hoy más efectivo, no se, colgar una enorme etiqueta con un código de barras y el precio del puente de Calatrava, de Valencia, por poner un ejemplo de artearquitectura de todos conocido, y dejar que la imaginación y la protesta abran de nuevo las ciudades al debate y a la creación.



5 comentarios:

  1. buena e inteligente idea, muy en el la linea de la liga de libreras liberadoras libertarias, o así.

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  2. pues a ver si lo hacemos, que si no es un stencil, sí que puede ser un collage.

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  3. Me apunto al collage ;)

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  4. el arte carece de significado para la sociedad, para mi lo unico importante es que me divierte, tanto a cotemplar, escuchar,leer, crear...! si a los collages!

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