domingo, noviembre 18, 2012

Reflejos deformantes(1). La vida, la tele, Homeland y el límite de los soportable.

He acabado de ver los capítulos 6 y 7 (The Weekend) de la primera temporada de Homeland. Y este último me ha dejado bastante tocada. Por ambos protagonistas, sí, pero sobre todo por el Sargento Brody. Sabemos por los primeros episodios que tiene un arma en casa. Y viendo todo lo que ha sufrido, sufre y le queda por sufrir justo cuando parecía que veía una luz al final del túnel -la deslumbrante Carry-, en realidad pienso que me importa un bledo si es o no un terrorista. Pero algo debe tener en su cabeza, algo más que el puro instinto de supervivencia. ¿Su nueva fe, la venganza, una misión contra la patria que lo mandó al infierno, amor a la  vida -sus hijos-, pura esperanza?. Cualquier cosa. Si no, no entiendo como no se ha pegado un tiro ya. Y me toca el alma que los guionistas puedan escudar la testarudez y la fe en su instinto de Carry en un posible trastorno bipolar que les permitan justificar  posteriores giros de la trama y mantener el suspense. Lo de Carry es carácter y forma un todo con su trastorno, su inteligencia y su nobleza. 
Por eso lloramos con los dos cuando el séptimo capítulo acaba. 



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